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RESEÑA AD RUINAS ONEIRIC NIGHTSCAPES

RESEÑA AD RUINAS ONEIRIC NIGHTSCAPES

Audiotek 2009

Por: Dr Jekill y el Señor Hyde.

Han pasado años desde la salida de “Oneiric Nightscapes” de Ad Ruinas, sin embargo muchos elementos siguen siendo relevantes y, para nuestro entender, enriquecen el rock y el metal colombiano. La exploración de géneros no muy tenidos en cuenta, la inclusión de guitarras de 8 cuerdas, no muy común aún hoy y la extraña composición de la banda, si es que podemos llamarla así, el disco está compuesto, mezclado, masterizado y grabado en todas las voces y todos los instrumentos por Adrian Reyes, hacen de esta producción una pieza de gran valor en el contexto nacional.

En lo referente a lo estrictamente musical son muy importantes la inclusión de teclados que junto a las voces limpias crean una atmosfera introspectiva que logran generar un excelente contraste con las voces guturales y los pasajes más pesados del disco, es importante resaltar que encontramos unidad en la pieza, que cada parte se construye con la finalidad de crear un viaje sonoro. En lo que a influencias se refiere, podemos encontrar bandas como Evereve, Amorphis, Pain, sin embargo es posible ver una marcada tendencia hacia las vertientes más depuradas del Black Metal, esto da como resultado un disco fácil de oír y con muchos matices.

La ejecución de los instrumentos es muy buena, como conjunto el disco realmente sorprende, se evidencia un cuidado muy estricto de los detalles: voces dobladas, cortes, cambios, etc. Es de resaltar el trabajo de guitarras, las 8 cuerdas dan una atmosfera más pesada al sonido en general. En términos creativos el disco no busca respetar géneros, ni obedecer a una formula preestablecida, en ese sentido es importante resaltar la apertura creativa de la banda, por ejemplo el track 3, que además es escrito en español, se podría describir como una balada con diferentes picos logrando de esta manera un interesante viaje auditivo.

Es un disco muy balanceado, la distribución de los temas pone la pausa en momentos clave para permitir al escucha un disfrute de la obra sin pausas, un ejemplo de esto es la pista 6, una excelente pieza de guitarra acústica que cuenta con un feeling melancólico que refresca el oído para iniciar de nuevo la pesadez.

Es evidente que este disco es el resultado de un trabajo arduo, bien pensado, sin miedo al riesgo y que camina en la búsqueda de un sonido propio.

En su parte lirica encontramos temáticas derivadas de la ficción que, a juicio de quienes escriben, buscan explorar sentimientos de soledad y tristeza, resulta interesante ver como el autor explora con varios idiomas las liricas del disco, además de tomar elementos literarios, en este caso de la tragedia griega, para enriquecer su contenido.

Escuchar el disco a varios años de su lanzamiento genera varias preguntas frente a la escena nacional, ¿no hay espacio para otros géneros al interior del metal? La prensa especializada ya de por si restringida, ¿no se fija en este tipo de producciones? ¿Existe un público esperando estas propuestas? A manera de cierre celebramos encontrarnos con discos como este, pero al mismo tiempo nos hace reflexionar sobre la falta de apertura mental de la escena nacional.

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