miércoles , septiembre 30 2020
Shop Metal Live

Onslaught ¡Un Ataque Rápido y Duro!

Por Fabián Esteban Beltrán

El nuevo disco de los thrashers británicos Onslaught ocurre en medio de este ambiente enrarecido por todos los cambios, aun no plenamente asimilados, que ha traído consigo el nuevo coronavirus. Marcado bajo el título “Generation Antichrist”, el álbum resulta una muestra de resiliencia, no solo por el lanzamiento en sí, sino por las transformaciones al interior de la banda originaria de Bristol.

Como primera medida, debemos recordar que Onslaught despertó de un prolongado hiato de más de 15 años tras su disolución a inicios de la década de los noventas, una era confusa para el tipo de metal que practican, y se han mantenido activos desde entonces. Su regreso ocurrió por lo alto, con “Killing Peace” (2007), un disco que apenas publicado se convirtió en un clásico en el repertorio de los ingleses, presentando a parte de su plantilla clásica a bordo y el renombrado productor Andy Sneap (actual guitarrista en vivo de Judas Priest) para apostarle a un sonido fresco y afilado a un tiempo.

“Sounds of Violence” (2011) y “VI” (2013) aportaron de igual manera a la difícil empresa de mantenerse fieles a su estatus de banda de culto, al tiempo que conquistaban nuevas audiencias en el camino de arduas giras, mismas que conllevan un desgaste natural. “Generation Antichrist”, editado bajo el sello AFM Records, presenta a Nige Rocket como último hombre en pie de la formación original, a la vez que se confirma como uno de los más competentes compositores de thrash metal en la historia del género.

El cambio que los fans podrían llegar a resentir de manera más latente es el del cantante Sy Keeler. El vocalista de clásicos como “The Force” ha decidido partir caminos con Onslaught de manera amistosa, por lo cual “Generation Antichrist” ofrece el debut de David Garnett frente al micrófono de la banda británica. Aquí Nige Rockett no ha querido correr riesgos, al punto que Garnett resulta ser una versión vocalmente rejuvenecida de Sy, que sin embargo muestra un desempeño notable a lo largo del redondo al replicar ese estilo que se debate entre lo melódico y lo desdeñoso. Mientras que para el desprevenido sería difícil distinguir a uno del otro, ya ustedes como oyentes decidirán si esto admite reproche alguno.

Si bien esto nos trae a que, hablando al margen de la formación, tal vez poco o nada nuevo trae Onslaught al baile, lo cierto y más importante es que “Generation Antichrist” presenta calidades indisputables en el sonido, la composición y la ejecución, que disipan de manera categórica cualquier asomo de duda sobre las capacidades de los nuevos miembros del conjunto. La ferocidad de las cuerdas de Jeff Williams al bajo -ya miembro por derecho propio desde hace 15 años- y el virtuoso Wayne Dorman en la guitarra líder secundando a Nige Rockett, conforman un puntiagudo andamiaje que encuentra su chispa de ignición en la poderosa batería de James Perry. Instrumentalmente, “Generation Antichrist” muestra a Onslaught en su mejor forma.

La banda misma, con Daniel Bergstrand (Dark Funeral, Meshuggah) a cargo de la mezcla, se atribuye la de producción de un sonido fiel a sus últimas entregas: pulido sin sacrificar la violencia que hace de canciones ultra potentes como “Strike Fast, Strike Hard” y “All Seeing Eye” y el corte homónimo una afilada garra que te toma por el cuello desde los primeros minutos del álbum. “Bow Down to the Clowns”, primer sencillo oficial del álbum, enfila su veneno en contra del circo de la clase dirigente haciendo un guiño a las formas modernas de thrash metal.

En la portentosa y atrapante “Addicted to the Smell of Death” Dorman brilla especialmente despachando solos como flechas para conducirnos al medio tiempo de la ganchera “Empires Fall”, el álbum es una invitación constante a la destrucción y el headbanging, dinámico y se hace fácil involucrarse en la experiencia de su escucha. Ya habíamos tenido ocasión de conocer “A Perfect Day to Die” en la voz de Sy Keeler, y acá aparece en su versión definitiva, con Garnett demostrando una vez más que es el indicado para el trabajo, dando a su vez el cierre a un álbum estupendo, en un corte que haría sentir orgulloso al mismísimo Lemmy.

2020 podrá pasar uno de los años más atípicos de la historia, donde todo aquello en lo que creíamos confiar pasó a estar en tela de juicio. Por suerte la confiabilidad de Onslaught a la hora de facturar buenos discos permanece inalterada, ubicándose orgullosos con “Generation Antichrist” al margen del influjo de este año maldito, pasando de tal suerte a ser una de las cosas para recordar a futuro de un periodo de tiempo lejos de lo ideal ¡Onslaught lo han hecho de nuevo!

 

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