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Hell And Heaven 2022

HELL AND HEAVEN
Si un concierto de rock es el ritual máximo de la música, un festival como Hell and Heaven, ocurrido en México el pasado mes de diciembre, es uno de esos sueños de los que difícilmente se puede despertar. Allí estuvimos con METAL LIVE COLOMBIA como medio invitado al que se ha convertido en el evento metalero más grande del continente. Según
cifras del festival, 170.000 personas peregrinaron, locales y desde distintos países, en forma de una mancha negra sobre el Foro Pegaso de la ciudad de Toluca para ser testigos de shows magnificentes, de todos los tamaños y géneros.

Cerca de 130 artistas conformaron la programación distribuida en cinco tarimas cuyos parlantes retumbaron por tres días consecutivos el viernes 2, sábado 3 y domingo 4 de diciembre. Con dos días de antelación arribamos a la hermosa tierra azteca junto a una nutrida delegación colombiana que por su propia cuenta o a través de toures establecidos emprendieron el viaje tras el sueño de vivir, muchos por primera vez, la experiencia de un mega festival de metal que en otros tiempos estuvieron reservados para los tradicionales eventos de verano europeos.

Lo primero para reseñar es que el clima acompañó a los asistentes, si bien tanto el calor del día como el frío de la noche pueden ser verdaderamente agobiantes, cada uno a su manera. A lo que referimos es que en ediciones pasadas las tormentas aguaron literalmente la experiencia del festival, pero en esta oportunidad la música y las
vivencias en torno a ella prevalecieron en un ambiente festivo y una organización intachable en todo aspecto, teniendo en cuenta lo descomunal que resulta Hell and Heaven en materia logística. Ingresos puntuales, bancos para recargar las manillas de manera que se puedan canjear facilmente por bebidas, comida y mercancía apostando por la expeciencia «cashless» en la que el efectivo pasa a un segundo plano; una oferta variada de ambientes y los protagonistas indiscutibles:
decenas de shows de metal de primer nivel, hacen de esta una potente experiencia más allá de lo musical.

Villas mediavales, ring de lucha libre, esculturas de cráneos por todo el lugar que hacían las veces de punto de encuentro y llamaban a la foto para el recuerdo; eran el marco para los tres días de Hell and Heaven, que además regresaba tras la pausa impuesta por la pandemia del covid-19. Con ganas acumuladas de lado y lado, el viernes asistimos a la cacareada reunión-homenaje de Pantera. Los ojos del mundo estaban sobre este momento en que más de veinte años después de su último concierto, Phil Anselmo y Rex Brown volvían a calzar oficialmente las botas de los vaqueros del infierno junto a Zakk Wylde y Charlie Benante en reemplazo de los desaparecidos hermanos Dimebag Darrell y Vinnie Paul. Un espectáculo impactante lleno de fuego y el distintivo logo en metal, ausente durante otras fechas de la gira y que resultó en un homenaje a la altura del cuarteto texano.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de los veteranos alemanes Scorpions en un repaso de clásicos inmortales, guinda del pastel para un viernes que también recibió a Till Lindemann, vocalista de Rammstein, en su proyecto solista y acompañado por una banda ataviada de rojo, mayoritariamente femenina; la reina del heavy metal Doro Pesch, el maravilloso recital de Filter, Arch Enemy, Cradle of Filth y Venom cerrando el True Metal Stage, entre muchos otros.

El cuerpo ya reclamaba descanso pero la fiesta recién comenzaba. El día sábado presenciamos estupendos shows en cada una de los escenarios dispuestos en el Foro Pegaso. Los vikingos de Unleashed declararon una nueva victoria de death metal junto a Samael en el True Metal Stage, mientras en los escenarios principales los explosivos cierres corrieron por cuenta de Slipknot y el gran Rob Halford en un servicio más del sacerdote: 50 años de Judas Priest en un concierto vibrante sobre el Heaven Stage que más temprano vio a los impresionantes Corrosion of Conformity despachar un exquisito show para adeptos a la espesura del stoner. Uno de los conciertos del día vino de la mano de los legendarios Bad Religion en el remate del Modelo Stage, el más alternativo de los escenarios. Sencillamente sublime.

Los climas extremos entre el día y la noche empezaron a cobrar al cuerpo en el último día del Hell and Heaven, sumados al esfuerzo físico propio de un festival de este tamaño. El cansancio extremo se combina con la insolación y en muchos casos la deshidratación y los resfriados, pero no había tiempo para detenerse a pensar demasiado en ello. Dos de los denominados «big four» del thrash americano aparecíeron para anortarse espectáculos dignos de su estatus son
Megadeth mostrándose en la mejor de sus formas en años, y Anthrax haciendo lo propio comandados por el vocalista Joey Belladonna. El Hell Stage por su parte sostuvo el peso en toneladas del show ofrecido por los seminales Mercyful Fate, un momento de aquellos que te hacen agradecer haber elegido el camino del metal, con la pálida figura y distintivo falseto del gran King Diamond al mando. Kiss, traería más caras pintadas y su acostumbrada parafernalia con la que dicen estar despidiéndose de México pese a que sus capacidades parecen estar aún en gran forma.

Tardas días en asimilar todo lo que ocurre en Hell and Heaven. El simple acto de pararse en medio de las cinco tarimas, respirar el aire y vivir la fiesta, armar tu itinerario y entregarte a la pasión de la música una y otra vez por tres días es agotador físicamente pero trascendental para el espíritu. Agradecemos a la organización por tener en cuenta a METAL LIVE COLOMBIA para llevar a ustedes nuestra experiencia en su bello país, acompañar a quienes fueron nuestros compañeros de viaje y por supuesto, invitar a todo el que lea estas líneas a sumarse en las ediciones que vienen. A propósito, al mejor estilo europeo, ni bien había terminado su edición 2022 y ya las
entradas para este año se pusieron en venta, con Emperor y Amon Amarth
entre los primeros anuncios ¡Gracias México, gracias Hell and Heaven,

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