SOMBERSPAWN «EL ASCENSO DE LAS SOMBRAS»
Por: Fabián Esteban Beltrán
Como una impenetrable nube de polvo que arrasa sin piedad, convirtiendo el medio día en la noche más gélida. Así se sintió la llegada de Somberspawn a la escena metal en Colombia. No se necesitaron campanas, ni expectativas pomposas desde su formación en 2018. Con un trabajo serio y silencioso, como la calma que precede a la más feroz tormenta, su primera carta de presentación fue nada menos que el maravilloso “Inumbrate”, apostando de entrada a un larga duración, testimonio firme de que las ideas, línea tras línea, estaban claras: Somberspawn no venía a probar, llegó para conquistar.

“Inumbrate” es un receptáculo de un talento compositivo e interpretativo que no admite reproche, en el que la técnica juega a favor de paisajes asfixiantes que para los amantes de las etiquetas se ajusta a los cánones del blackened death metal, pero que hábilmente desliza otras influencias que lo convierten en un monstruo capaz de destruir todo a su paso. La masterización a cargo de Wieslawski Wojtec (cuyo extenso prontuario incluye bandas del calibre de Vader, Behemoth, Hate y Decapitated) añade el peso necesario a un álbum que, como no podía ser de otra manera, les puso en boca y oídos de los adeptos más exigentes de esta orilla sónica.
Nacidos en las mentes maestras del guitarrista Sokar (Sebastián Posso) reconocido productor y músico, y Wolff LeNoc (Camilo Garcia) Bajista y letrista, Somberspawn mutó desde adentro muy pronto. La claridad de lo que Somberspawn es y debería ser, les han permitido mantenerse en movimiento aun cuando su formación ha cambiado desde el inicio. A la legión de sombras se han unido el vocalista Grümeleech (Jose Luis Jiménez), Nyktorian (Miguel Jiménez) secundando a Sokar en la guitarra y el asombroso baterista Molossus (Esteban Souza), además . Ellos han traído consigo una nueva dimensión a las, exclusivas apariciones en vivo del quinteto, así como a su más reciente incursión en el estudio: “Invocate”.

INVOCATE: QUEMANDO PUENTES
El flujo creativo de la hiperactiva mente de Sokar pronto se ha cristalizado en un nuevo álbum de Somberspawn, lanzado en 2024 bajo el título de “Invocate”, un nuevo engendro que marca un escalón en ascenso de la agrupación con sede en Bogotá. Si “Inumbrate” fue un escupitajo a la cara de todo canon moral, su nueva placa es un aterrador abrazo con el mayor temor y la certeza del ser humano: la muerte y su reinado tienen en los nueve cortes del álbum una banda sonora fraguada desde lo profundo de un abismo más antiguo que todo lo conocido.

De nuevo, la muralla del sonido de Somberspawn abre espacio a sonoridades incorporadas de manera magistral, como el tramo en clave de bambuco en “The Macabre Joke”, con Julián “Thanatos” Trujillo de los geniales Vitam Et Mortem como invitado en las voces, un rugido aunado a la abyecta interpretación de Grümeleech que brilla por su dinamismo y versatilidad de punta a punta del disco. En comparación con su primera entrega, “Invocate” se siente más variado en sus formas, gracias a canciones como “King Death”, que respira en un ambiente distinto a las demás, o “Fallen, Banished & Reviled” cuya brutalidad encuentra tregua en interludios de piano pertinentemente dispuestos y que reaparecen en “Burned Bridges”.
De hecho, sin renunciar a un ápice en la violencia de su ataque, “Invocate” explora un lado, si se quiere, más melódico de Somberspawn. Claras muestras de ello son “Legacy of Pain”, el aporte vocal del ex-Darkane Lawrence Mackrory, quien oficia además como responsable de la masterización; o el cierre con “The Totality of All Opposites” que flirtea con el melodeath desde las cuerdas. Pinceladas que se dejan ver con las pasadas de un álbum que quema los puentes de su propio legado.
Solo hay vista a un horizonte que se carga con las expectativas de lo que Somberspawn pueda ofrecer a futuro, gracias a este disco, por cuya estatura deberán medirse los intentos por venir en el espectro extremo nacional.
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