
Orígenes y contexto
MLC.Reencarnación nace en un Medellín convulsionado social y políticamente. ¿Cómo influyó ese entorno extremo en la estética, la lírica y la actitud de la banda?
VRJ. El ambiente socio-político de Medellín en los años 80 tenía como principal característica la violencia, una mirada esclerótica, conservadora y reticente ante las posibilidades de cambio en las estructuras paisas, tan dadas a creer que tienen algo que los demás no tienen. Una exagerada visión regionalista que empantana cualquier tipo de relación con otras partes del país. Además, y es lo que nos puso a hacer música extrema, el manejo comercial de artistas con intenciones de ser grandes “estrellas” del rock. Hubo en todo eso un dejo ideológico contra el mundo del espectáculo y la “cultura” de la muerte. La ofensiva en pos de los jóvenes y cualquier propuesta que desde ellos se generara. Esto, y un modo particular de ver el mundo, influyó de manera radical en el surgimiento de la escena underground de la ciudad con muchas bandas de gran contundencia, entre ellas Reencarnación.
MLC ¿Sentían en sus inicios que estaban creando algo completamente ajeno a la escena o eran conscientes de estar marcando un quiebre después llamado ultrametal?
VRJ. Era evidente que hacíamos algo que la música acostumbrada no se había propuesto ni toleraba. Era un sonido visceral, contestatario, ruidoso, con ganas de romper el clima de una ciudad dada a ignorar las manifestaciones culturales de los jóvenes, sus ganas de vivir. Aun más si dichos jóvenes no estaban en los círculos tradicionales de élite, en la crema de la sociedad. Lo que no teníamos presente es que todo eso iba a dar un vuelco a la escena nacional, ni que estaríamos hoy hablando de 40 años de trayectoria, incluso con reconocimiento mundial. En esa época, las cosas que lográbamos hacer eran para el día a día, porque no había más en el horizonte, no hacíamos música para un futuro previamente dispuesto. Pero…
MLC¿Qué significaba hacer metal extremo en Colombia en los años 80 cuando el género era un acto de resistencia?
VRJ.Precisamente eso, resistir. No había más. Resistir y lograr un espacio de encuentro con los amigos, con los afines. Contravenir las leyes, el des-orden imperante, la violencia y el asesinato de cientos de muchachos que no tenían otra cosa en mente que tratar de escapar a la muerte. La música era nuestro refugio. Aún lo es.
Sonido e ideología
MLC.Reencarnación siempre ha sido una banda que provoca.
¿La provocación fue una decisión consciente o una consecuencia natural de su visión?
VRJ.Hay símbolos y modos del pensar, ciertas ideologías e imposiciones socio-culturales y de mercado que no operan para nosotros. Por tanto, provocar, sugerir, abrir nuevas perspectivas es y ha sido importante para nosotros.
MLC¿Cómo construyeron esa identidad cruda, casi primitiva que hoy es considerada fundacional para el metal extremo latinoamericano con 8 larga duración?
VRJ.En principio era lo único que podíamos hacer. Me explico. La ciudad estaba diseñada para silenciar cualquier manifestación que tuviera como principio el libre pensamiento, la crítica y los argumentos en contra de sus calculadas estrategias de dominación. La política, la religión, la criminalidad de los estamentos legales que mandaban a callar, las desviaciones de la moral y sus valores caducos. Cualquier fisura era taponada a la brava. No había otra posibilidad que actuar y hacerlo con fuerza, no bastaba con una rebeldía casera. Ese fue el germen del ultrametal, del metal-medallo. Cómo no, la falta de buenos instrumentos, de lugares apropiados para ensayar y grabar, de un conocimiento adecuado para producir un sonido con buenas características que resultó atractivo por lo mal hecho, valorado como rareza dentro y fuera del país. Tocar, oír a las demás bandas, lo que iba llegando, compartir con los amigos, era lo que nos motivaba.
MLC¿Creen que el público de hoy entiende el mensaje original de Reencarnación o lo interpreta desde otra lógica?
VRJ.Siempre habrá múltiples formas de interiorizar una creación y algunas personas se acercan a la intención original. ¡Hay frases extraídas de sus letras que se han vuelto consignas! En todo caso, Reencarnación ha tenido posibilidades diversas a lo largo de estos 40 años, tanto a nivel sonoro, como desde de sus líricas. La interpretación es una actividad que da apertura al sentido, que corresponde a un particular modo de comprender, de asistir al mundo, de situarse en él. Eso no quiere decir que sea válido lo primero que a uno se le viene a la cabeza, cualquier extraña ocurrencia. Se necesita leer con juicio, escuchar con atención, pensar, contrastar, poner en discusión lo que uno “cree” que son las cosas.
Legado y 40 años de historia
MLC.¿Cómo fue la experiencia de llevar a Reencarnación en vivo a Europa?
VRJ.Fue una buena experiencia, aprendimos mucho y fue un gran concierto. Conocimos personas de variados matices, una cultura diferente, modos de habitar que en contraste te ofrecen maneras nuevas de pensar, de activar los sentidos, de abrir la mente y operar de forma menos sesgada, menos radical. El metal (el sonido extremo en general) es una hermandad mundial, no hay duda respecto a eso. Por eso la llamo: la familia del mundo.
MLC.Cumplir 40 años como banda en un país como Colombia no es menor. ¿Qué sensaciones les genera mirar atrás y ver todo el camino recorrido?
VRJ.Personalmente, considero que ha sido una trayectoria con altibajos, con momentos de grandes alegrías y otros de sabor amargo, situaciones que te dejan entre la espada y la pared y ante las cuales se han de tomar decisiones que no quieres tomar, pero así es la vida: si te decides por algo, tienes que defenderlo, tratar de superar cualquier dificultad. A veces te equivocas, pero nada… ¡Hay que seguir adelante! Estoy muy agradecido con la vida y con las personas que han hecho parte de ella, poder compartir un poco de la vida de los demás.
MLC.¿En qué momento tomaron la decisión de plasmar la historia de la banda en un libro y qué necesidad tenían de hacerlo?
VRJ.Fue hace un par de años que al fin nos decidimos a dejar algo por escrito sobre la trayectoria de la banda. De hecho, este será un libro diferente, no por gusto, sino porque así se dieron las cosas. Reencarnación 40 años, será la reunión de varias personas que han decidido hacer parte de la publicación y que hablarán de diferentes aspectos de la banda: la música, las líricas, la parte gráfica, los contextos socio-culturales y las condiciones históricas en las que nos hemos movido. No será un libro que yo escriba, será una mirada plural que otros actores de la escena pongan en sus páginas. Por supuesto, habrá un segundo libro, de carácter personal, que saldrá en su momento. La única necesidad es de carácter histórico, documental, dejar un soporte para futuras generaciones. Si es que no nos extinguimos antes.
MLC.¿Hay episodios o etapas de Reencarnación que hasta ahora no se habían contado y que el libro finalmente revela?
VRJ.Claro, esa es la idea.
Presente y vigencia
MLC.Después de cuatro décadas, ¿qué mantiene viva a Reencarnación?
VRJ.A lo mejor, es lo más probable, no somos nosotros, sino la gente que nos acompaña y tanto nos estimula para seguir ofreciendo lo poco que podemos ofrecer. Uno se mueve de aquí para allá, a veces sin saber el porqué o el cómo, pero siempre hay algo que permanece ahí, una especie de cauce que te lleva por la vida. Reencarnación ha sido ese cauce.
MLC.¿Qué significa hoy tocar canciones que fueron escritas desde la rabia, la marginalidad y el caos?
VRJ. Hay canciones nuestras que tienen una carga bastante fuerte y algunas personas, sobre todo jóvenes, las asumen como bandera para una vida en contra de la misma vida, las utilizan para contrariarse a sí mismos. Tenemos letras muy viscerales, con rabioso veneno en su interior, violentas, si se quiere, pero se han ido acomodando a lo que la vida propone. De joven se tiene mucha energía y se es un poco torpe, se cree que el mundo puede cambiar con un grito. Cuando uno crece, se da cuenta de que no basta con eso. Que la trama es compleja y hay que actuar con paciencia, con sabiduría, eligiendo lo menos peor. Uno quisiera que la insensatez, la tiranía, la guerra, el hambre, el consumismo indiscriminado… en fin, que lo que como humanos es un completo desastre, no tuviera que ser tema para nuestras canciones. Pero no es así. Nos hemos equivocado en muchísimas ocasiones y no hemos aprendido casi nada de nuestros errores. Los conflictos son necesarios y hay días en que uno quiere tirar todo a la mierda y desaparecer, es natural que ocurra. Pero con la música cerca, es más fácil salir adelante. Con la música, con la poesía, con los sueños que nos animan a seguir adelante. Así que ha meterle ganas, ya habrá tiempo para morir.
MLC.¿Qué cosas vienen para el futuro?
Por ahora, vivir. Lo otro que haya de venir, que venga si quiere.
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