VIÉNDOLO TODO ROJO

Por: Alejandro “El Profe” Bohórquez #ElProfeDelMetal
Un saludo metalero. Reflexionando un poco sobre el papel que juega la música en la sociedad, es llamativo como es ésta una de las artes que más pasiones genera, y en consecuencia es una de las que más sufre los ataques de la censura, sino es la que más. Todo parece indicar que al ser lo auditivo más intangible que lo visual, es más fácil atribuirle asociaciones emocionales y construir significados alrededor del mismo, y por ello todos nosotros tenemos vínculos tan fuertes con algún tipo particular de música, especialmente aquella asociada a momentos clave en la vida. En consecuencia, bajo la idea preponderante de que el arte en general debe enaltecer al ser humano, lo que la mayor de las veces traduce en que debe mantener la cohesión social, es que la única música válida o que debe ser permitida es aquella que estimule emociones “buenas”, o más bien, apropiadas.

Aunque definir de manera específica qué son las emociones ha sido bastante complicado para aquellos que las estudian, en los conjuntos de manifestaciones que se han podido clasificar y configurar alrededor de ellas está la ira, que es de lo que me quiero ocupar en esta columna. De seguro, no sorprenderá a nadie leyendo estas líneas que la ira es considerada una emoción negativa en algunos estudios, y su origen es establecido en la frustración y en la necesidad de control; curiosamente, en lo revisado por este servidor la ira parece ser de las emociones menos diferenciadas, dándole mayor prioridad a la tristeza (que clínicamente se muestra como depresión, por mencionar algunas) y al miedo (que clínicamente puede manifestarse como ansiedad, entre otras) que tanto parecen estar de moda hoy en día. Contrario a estas otras emociones negativas, la ira en vez de reducir a la persona que la experimenta, le proporciona una inyección de adrenalina entre otras hormonas, lo cual hace que se autoalimente, de ahí su relación con la manía junto con la euforia, y que contrario a lo que se cree, la catarsis en realidad hace que aumente en vez de disminuir.

Aunando las ideas anteriores, hice una pregunta abierta en redes sociales para que mis contactos comentaran cuál es el álbum o la canción que consideran más iracunda, y dado el contexto en que me muevo se mencionó mucho Punk y mucho Metal, con también una buena dosis de Hip Hop. Aparte de estos dos géneros, algunos mencionaron canciones de Ranchera o de Trova/Acústica, y lo llamativo en estos casos es que no se trataba de álbumes completos sino de canciones sueltas, en el primer caso cantando sobre despecho y desamores, en el segundo caso sobre protesta social, así ésta se manifestase en inconformidad ante la vida. Claramente, la ira no es potestad de los géneros intenso-rebeldes como el Rock o el Metal, pero sí es donde más se ha explorado y me atrevería a decir que es uno de los rasgos que define este tipo de música, o por lo menos diría que es su rasgo emocional más prevalente.

Ante todo, mirando los orígenes de lo que se categorizó como Rock n’ Roll en la década de 1950, dentro de sus cinco estilos constitutivos sobresale el Country Rock o Rockabilly, en su acercamiento minimalista de usar solo los instrumentos básicos y grabaciones precarias. Destaca dentro de este estilo el aporte hecho por la Sun Records, cuyas placas se caracterizaban por demostrar cierta agresividad por parte de sus artistas, como si algo les molestase bastante en sus vidas, y entre sus figuras se encontraban Elvis Presley, Carl Perkins, Johnny Cash y Jerry Lee Lewis. Súmenle a esto el estilo del Rocking Blues de Chicago, descrito como ruidoso, altamente amplificado, y gritado sobre un ritmo golpeador, y tenemos las semillas de lo que luego germinaría en Música Extrema unas décadas luego.

Agregado a esto, estos ejemplos pretéritos también nos sirven para evidenciar lo que pasa con estas figuras iracundas una vez son aceptadas por completo dentro de la sociedad, una suerte de domesticación en la cual la música es interpretada con los mismos instrumentos, pero se percibe descafeinada. Quizás es a esto a lo que se refieren varios fanáticos cuando dicen que le quitaron su esencia, y quizás por eso es por lo que dentro de la Música Extrema en varias ocasiones es el primer trabajo de una banda el que más impresiona, y quizás también persiste el temor a que una banda se popularice más de la cuenta. Por tales motivos, es que encuentro totalmente ridículo que se hable de Rock suave, o lo que dicen algunos artistas locales con ínfulas de intelectualidad argumentando que el verdadero Rock es acústico. Pura mierda de almas “sensibles” que quieren hacer billete justificándose ante la sociedad común.

Volviendo a algo tocado más arriba, está también la persistente acusación a que esa cercanía entre música y emociones hace que con ésta se pueda de algún modo dominar mentes, y aunque ya no es tanta la alharaca, se mantiene la idea de que escuchar cierto tipo de música, Metal Extremo por ejemplo, la gente se torna antisocial. Eso sí, a pocos se les ocurre que de pronto la rabia viene de antes, que por eso este tipo de música esta asociado a sectores sociales que no necesariamente la están pasando de lo mejor, o bien ya tienen esa predisposición colérica que hace satisfactoria esa autoalimentación de adrenalina; este puede ser un planteamiento más interesante. Seguro, andar por la vida desatando ira contra todo el mundo no es saludable para el individuo o para cualquier sociedad, pero suprimirla puede tener consecuencias aún más nefastas, y admitámoslo, a veces andar a mil puede ser tremendamente satisfactorio, en especial con la sensación de poder y control sobre la propia vida.

Y el Metal Extremo sí que sabe de control, porque a pesar del ruido que pueda generar, y que algunos trabajos sean reseñados como caóticos, de los músicos se espera que tengan un dominio suficiente de sus instrumentos, y que cada tema suene casi que exactamente igual. A diferencia de otros géneros, hay poco espacio para la improvisación. Nuevamente, las emociones son complejas y no se manifiestan de forma pura, dentro del Metal Extremo también es posible encontrar muestras de alegría, tristeza, miedo, etc. De hecho, son las emociones consideradas negativas las que encuentran cierto espacio aquí. Sin embargo, el ira el motor principal dentro de esta música, y al que no le parezca, puede ver mi dedo de en medio y escuchar Olímpica Stereo.

¡Cuernos arriba!

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