UN DELICIOSO INTERSTICIO

Por: Alejandro “El Profe” Bohórquez #ElProfeDelMetal

Un saludo metalero. Arrancó 2019 y todos tenemos nuestros propósitos y deseos para el transcurso del año en ciernes, se cumplan o no, y en ese espíritu uno de mis anhelos es que este se a el año del Thrash Metal esperando que con esta columna invoque a los espíritus del Metal para que me echen una mano con eso. La razón detrás de esta expectativa no es tanto el revivalismo actual que ya casi cumple 20 años (lo que me hace cuestionar que solo sea nostalgia), sino que su estudio está relegado si se le compara con toda la parafernalia y escándalo que existe alrededor del Black Metal, o la intriga que genera el hálito de horror que posee el Death Metal. No obstante, el Thrash Metal se me asemeja como a ese material primordial del que hablaban los antiguos alquimistas y los físicos modernos del cual se desprenden todos los demás elementos, todo en la Música Extrema parte del Thrash Metal, y hoy quisiera revisar ese intersticio reconocido, pero poco observado, entre el Thrash y el Death.

Para poder entender esto un poco mejor, hay que primero tener en cuenta que las líneas divisorias entre géneros o subgéneros no son fronteras demarcadas, y por el contrario admiten muchas zonas grises y difusas. Agregado a esto, ofrezco acá una propuesta de enfoque para entender mejor el nacimiento de un género o escena musical, en el cual este evento consta de una fase de creación o gestación y luego una de consolidación. Bajo esta mirada, en vez de discutir por cuál fue la primera banda y/o el primer lugar dónde apareció un género extremo, es mirar el proceso que llevó a dicho surgimiento. Dando un ejemplo rápido: a finales de los 1960 había bandas que tenían un sonido al que se le empezó a llamar Heavy Metal, pero su consolidación se dio en Birmingham a inicios de los 1970, y de ahí en adelante se definió como concepto.

En lo que quiero hacer énfasis en la presente columna es ¿qué pasa en las zonas grises? ¿qué sucede con aquellas bandas que se quedaron entre la creación y la consolidación? Considero que el paso del Thrash Metal al Death Metal es un caso muy rico para su estudio, ya que varios autores coinciden en que desde la consolidación del Death Metal en la Florida, este es el único subgénero extremo que nace dentro del mismo Heavy Metal sin influencias externa a éste, y por ello, puede haber casos más claros que le disputen su lugar en la historia a dicho estado. En consecuencia, es posible hallar un delicioso sonido que aúna la violencia propia del Thrash Metal con una dosis precisa de horror propia del Death Metal, en donde miedos más aterrizados a la realidad como la guerra o el holocausto nuclear adquieren un extra de potencia, logrando otorgarles una banda sonora contundente sin ser lastimera o extravagante.

Entonces, así como se puede argumentar la creación del Black Metal en varios lugares distantes previo a su consolidación en Noruega, de igual manera se pueden identificar varias bandas influyentes que tienen un pie en el Thrash y otro en el Death. Precisamente, ahí se puede arrojar nueva luz a la discusión si fue primero Possessed o Death, la primera con sus solos atonales propios del Death y la segunda con ciertos pasajes Thrash; encontrando también ciertas bandas y escenas fuera de la Florida que pudieron tener el chance de consolidar al Death, como Sadus y Dark Angel en California, la movida que se traían Master, Death Strike y Num Skull en Illinois, o fuera de los Estados Unidos con Slaguhter e Infernäl Mäjesty en Toronto, bandas europeas como Protector y Massacra, y obviamente no se puede dejar por fuera a Sudamérica con bandas como Pentagram Chile, Mortem de Perú, o los geniales primeros álbumes de Sepultura y demás bandas de Cogumelo Records que Thrash, Death y Black reclaman para sí.

También, obras cumbre de bandas de renombre como Slayer o Kreator, Reign in Blood y Pleasure to Kill respectivamente, pueden entrar ahí, y me sorprendí al ver que algunos incluyen bandas de Crossover Thrash de alto impacto como Cryptic Slaughter (los fans de Napalm Death los reconocerán), y el proto-grind de Repulsion. Por supuesto, ampliar tanto el espectro puede llevarnos a meter todo dentro del costal, y dejarnos en el mismo punto en el que estábamos al inicio, y por eso me limito a las bandas nombradas en el párrafo anterior. Esto, considerando que son las que tienen una mayor similitud en sonido entre ellas, y que es notorio el equilibrio entre los subgéneros aquí tratados. Es más, esto puede ser el inicio de una posterior columna o una investigación más profunda, revisando aquí mis viejos discos y comparando sonidos y apuntes, así como el Ultra Metal en Medellín participó en la creación del Black Metal y se argumenta una posible influencia directa en su consolidación, hay bandas bogotanas contemporáneas a esta escena cuyo sonido se asemeja más a esa zona gris. Aguarden futuras publicaciones.

En la actualidad, esta zona gris está cualquier cosa menos muerta, teniendo en cuenta que al parecer estamos en una gran convergencia dentro del Metal como tal, y ya el prefijo no va antes de la palabra Metal sino de la palabra Thrash o Doom (siendo el otro subgénero en auge), y así tenemos bandas que se presentan a sí misma como Black Thrash, Speed Thrash, Raw Thrash (a esta quisiera seguirle la pista), etcétera… Aunque desde un principio se ha utilizado Death Thrash o Death/Thrash para referirse a este punto de encuentro, logró hacerme sonreír el hecho de que para darle una identidad propia a estos sonidos en algunas publicaciones se utilice Brutal Thrash, pero ya veremos si el nombre pega o no. Ya veo a algunos torciendo los ojos dado su desdén a las clasificaciones dentro del Metal, pero me mantengo en mi posición de que es precisamente esto lo que le da al Metal ese carácter de aventura y de exploración de mundos nuevos.

Habiendo escrito esto, espero que esto en serio sea la puerta a un año de mucho Thrash Metal, y que este subgénero tenga todos los subgéneros que sus hijos si tuvieron, sin perder ese interesante estatus de materia primordial. Claramente, los subgéneros originales del Thrash Metal mutaron cada uno hasta convertirse en entes propios como el Black y el Death, y los puntos de ramificación se encuentran justo ahí, en estas zonas grises e intersticiales. Como es habitual, aquí estaré pendiente de observar los cambios y apariciones que se vayan dando, y si se dieron cuenta en mi columna pasada les recomendé una banda de Brutal Thrash, y espero hallar muchas más bandas golpeadoras como esa. Hasta entonces: ¡Cuernos arriba!

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