MÚSICA EXTREMA PARA CONQUISTAR AL MUNDO

Por: Alejandro “El Profe” Bohórquez #ElProfeDelMetal Un saludo metalero. La última vez los dejé mirando al vacío cósmico, y la verdad fue una columna muy complicada de escribir. Ahora volviendo a retomar labores, lo que me ha llevado a revisar mi profesión original como internacionalista, hoy les traigo un tema mucho menos denso recordando algo que a veces a los metaleros se nos olvida y es ¡la música extrema también es diversión! A la larga, las Relaciones Internacionales son una de las ramas más preponderantes de la Ciencia Política (algunos académicos incluso las consideran disciplina aparte), y lo que básicamente se estudia desde estos campos del conocimiento es el poder. Aquí de nuevo me paro desde los sociólogos más respetados (Weinstein, Walser, Kahn-Harris, etc..) que han estudiado al Heavy Metal como fenómeno social, y que concuerdan que este género es música de PODER, y así algunas “almas sensibles” quisieran verlo como algo políticamente correcto, la verdad es que nuestra amada música es más un puñetazo que una caricia.

Así entonces, en esta humilde columna les traigo una suerte de playlist de mis épocas de estudiante, en el cual se encuentran canciones que proveen una excelente banda sonora cuando hay que leer sobre guerras, genocidios, teoría Realista, migraciones masivas, y todas esas cosas bellas que el mundo nos da. Ya sin más dilaciones, alisten su reproductor de música favorito, y dejen la guitarra acústica a un lado y veamos qué tenemos:

• Motörhead – Orgasmatron: Nada como los papás de la música extrema para darnos una canción contada desde el punto de vista de un tirano conquistador, cuyos súbditos vienen a violar y hacer pillaje. Claramente, se trata de una visión irónica del asunto, y leyendo la letra con cuidado es un ataque frontal a la religión organizada; esto no quita el hecho de que suene tremendamente imponente (las paradojas de este género), y sea una escucha ni mandada hacer cuando se lee sobre política entre grandes potencias. La versión de Sepultura también es válida.

• Bathory – War: Continuando con los pioneros, la letra sencilla pero explícita sobre una guerra entre el cielo y las tropas del infierno se acomoda a cualquier guerra a gran escala, que finalmente son las que han marcado la pauta de la historia, herramienta principal de todo internacionalista serio. Pero si solo fuera por la letra cualquier cosa cabría en esta lista, la intensidad con la que Bathory arroja esta canción hace que realmente uno se sienta en los campos de batalla y muerte

• Napalm Death – M.A.D.: Haciendo a la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada, cuyas siglas en inglés de manera curiosa y por coincidencia producen la palabra “MAD”, loco. La furia de este tema del primer Grindcore también coincide con la velocidad en la que se daría un holocausto nuclear, y eso que no tiene en cuenta el concepto de capacidad de respuesta propuesto por teóricos como Herman Kahn (también creador del concepto de “megamuerte”) y Thomas Schelling, cuya pausada prosa se ve bien complementada por todo el Scum. Esto sirve de ejemplo para argumentar cómo los géneros extremos surgen en un periodo interesante para las Relaciones Internacionales.

• Testament – Eerie Inhabitants: Desde las lúgubres guitarras introductorias hasta los coros marchantes, esta canción proporciona la atmósfera precisa para el temor que infunde el ver un mundo tan grande con tantos problemas y que uno es solo una pequeñísima parte de este sin mayor capacidad de acción. Aunque la canción hace un llamado a crear un “nuevo orden” impulsado por la juventud, las sonoridades en este tema dan a entender que es una última patada de ahogado, frente a un mundo indolente e indiferente. Muy apropiada cada vez que haya cumbre diplomática bienintencionada, de esas que uno estudia a sabiendas que los resultados serán mínimos, casi inexistentes.

• Ministry – N.W.O. (que cosa con los acrónimos): El Industrial más rudo, con componente Metal o sin él (pillar Power for Power de Swans si se quiere una no Metal), suele ser una tremenda banda sonora para temas políticos, pero los precursores chicaguenses del Industrial Metal dieron en el clavo con su magnum opus de principios de los noventa. Escrita como respuesta al discurso de Bush papá sobre establecer un “Nuevo Orden Mundial” luego del colapso del comunismo y el fin de la Guerra Fría, resultó ser un tema premonitorio en donde se anticipa todo el relajo actual de la era de la globalización.

• Marduk – Panzer Division Marduk: Como suelo hacer, hay un momento en estas listas donde hago trampa porque por eso las hago yo, y aquí en vez de hacer referencia a una sola canción hago referencia a un álbum completo, el cual es la intensidad de la canción de Bathory mencionada hecha concepto. En este caso es completamente comprensible, puesto que esta banda tan aficionada a los hiper-blasts y a las temáticas bélicas provee una banda sonora muy completa al momento de estudiar las grandes vergüenzas cometidas por la humanidad en conjunto: las guerras, las masacres, los genocidios, las trincheras, etc… Haciendo una extrapolación de los nazis por tropas satánicas que persiguen cristianos, cosa que ha levantado ampolla en aquellos que dicen ser antifas, pero que igual hacen de esta obra maestra un excelente apoyo de estudio.

• Bolt Thrower – World Eater: Otra banda que tiene la guerra como temática principal en sus contenidos, aunque se trate principalmente de aquella basada en el juego Warhammer 40.000, en este caso tiene que ver más con la coincidencia de que esta canción sonaba aleatoriamente cada vez que yo iba llegando a la maestría. De todos modos, esa perspectiva de guerra intergaláctica casa muy bien con la más macroscópica de las ciencias sociales, representando bien ese aspecto tan amplio que tienen las Relaciones Internacionales que suele espantar a muchos estudiantes de Ciencia Política que prefieren quedarse con fenómenos sociales más a su alcance. Con Bolt Thrower, se logra dimensionar la magnitud de este campo de estudio.

• S.O.D. (a lo dicho con los acrónimos) – Fuck the Middle East: Me es inevitable cerrar con este clásico del Crossover Thrash que fue escrito con el mayor de los sarcasmos y ganas de provocar, que obvio le significó más de un problema a la banda en cuestión. Sin embargo, hoy en día el tema de moda en la agenda noticiosa y en las Relaciones Internacionales es la región de Oriente Medio, y muchas veces resultaba fastidioso (por lo menos para mí) tener que estudiar tanto lo que pasa allá cuando el globo es mucho más grande. Aquí la función de catarsis se cumplía a cabalidad cuando una vez más figuraba estudiar Al Qaeda, ISIS y demás.

Por supuesto, se queda mucho dentro del tintero como la discografía de Sodom, o clásicos como War Pigs de Black Sabbath, o desde el mismo rock con Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival, o para los que se especialicen en Estudios de Inteligencia como yo, I am the Owl de los Dead Kennedys. Una vez más, invito a los lectores a que propongan sus propios playlists, sea en este campo de estudio o en otro, aprovechando que la Música Extrema da para mucho. En especial, si se trata de temas sobre el poder, sea que los critique, se mofe de ellos, o en cierto modo los ensalce, es literal cuando decimos que la Música Extrema se tomará al mundo.

¡Cuernos arriba!

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