Metaleras Colombianas atacan al mundo II.

Por: Ana Cubides

Ana Barajas, «el metal al igual que la música tradicional tienen la misma raíz y es la emoción pura, la expresión de la verdad del sentimiento a través de la música».

Es un placer presentar una segunda entrega de esta segunda etapa de este especial. En esta ocasión, Metaleras colombianas atacan al mundo, ya que Ana Barajas, es la tercera mujer que entrevistó después de la baterista de Hypoxia y Castrator, la antioqueña Carolina Pérez y la líder de la banda belga Fabulae Dramatis, la antioqueña Isabel Restrepo. Esta serie es dedicada a Melodías en Acero.

Ana es una artista que se da el lujo de desplegar todo su talento y creatividad desde espectros tan disimiles y tan amplios; por un lado, el Metal y por otro, una música más cercana a la música de mundo. Esta conversación se realizó en 2016, no obstante, no fue publicada en su tiempo y se reactualizó para presentarla hoy. Asimismo, y con motivo del lanzamiento de su primer disco como solista, el explorativo, bello y fresco, La botánica de los sueños (2018). Disco que escuché en vivo en enero de 2018 en RPM Records de Bogotá.

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Soy honesta, no conocí a Ana de la mejor manera. Tampoco es el lugar y el espacio para recordar aquellos hechos de los cuales aún me resultan inexplicables y sofocantes. Por el contrario, la recuerdo como una de las mejores personas y chicas que he conocido en muchos ámbitos más allá de la música. Pasaron muchos años para el acercamiento y fue en la publicación No Iluminadas – mujeres en la música de Colombia, donde ella ocasionalmente colaboraba con sus escritos. Desde entonces, es necesaria tenerla presente.

Ana es símbolo vivo del trabajo constante y disciplinado. Antes de su participación como vocalista de Highway y donde grabó el demo Rainy Days (2005), era desconocida, para mí. Después de su salida de Highway, vino Nova Orbis y trabajó mucho por el Metal Gótico, Sinfónico y sus derivados y la recuerdo por su rol incansable en la red de bandas llamada Alianza Gótica. Fueron buenos tiempos, muchas cosas que hacer. Hoy Ana, una tunjana que exploró Sudamérica, que reside en Austin (USA) desde 2011 y que combina sus estudios de política con la composición, la producción y la administración de la música, nos presenta el relato de su salida del país por motivos ajenos a la música y donde «actualmente si le dedico más tiempo a la música en general que a cualquier otra actividad», comenta.

Siento que está algo distanciada del Metal y siento que su exploración como solista le ha sentado mejor. No es para menos, tiene una voz muy versátil e influencias fantásticas que se detallan especialmente en cada nota y arreglo de su debut y de algunas intenciones de sus grabaciones predecesoras. Ser un forastero e iniciar todo nuevamente, es una situación compleja, pero enriquecedora. Para muchos de nuestros entrevistados, es habitual tocar otros estilos musicales y a la vez, seguir con su banda de Metal en su nuevo lugar de residencia; además la percepción del público también cambia. Al respecto Ana analiza, «mi llegada a Austin me hizo acercarme a la música tradicional, con la cual también crecí, pero que nunca había explorado seriamente, así que aquí estoy cantando en un ensamble acústico de música latinoamericana con unos músicos impresionantes de los que cada día aprendo muchísimo. Obviamente la diferencia de público entre el metal y la música tradicional es grandísimo, no sólo el tipo de público sino los lugares donde se toca, la forma en que se promociona, etc. Curiosamente, en mi caso, sigue siendo un género muy estrecho porque no es lo mismo tocar música latinoamericana en Colombia que en Estados Unidos, el público es aún más reducido pero muy dispuesto a escuchar. Esa quizás es una similitud que encuentro con el metal, que aquí y en cualquier parte del mundo es un género marginal, underground y por lo tanto la gente que lo escucha lo hace de manera más entregada que en géneros como el Pop o el rock comercial».

De igual manera todas las vivencias que Ana ha podido experimentar en USA y girando con Nova Orbis por Sudamérica, le han ayudado a reinventarse como música. Un camino en donde también tiene lugar otras actividades, más de gestión que de creación, otros universos y nuevos retos como cantante y ciudadana en contextos desconocidos, pero más afables para hacer arte, «yo me siento muy satisfecha con esa aventura de reinventarse. Mudarse a otro país no es fácil, especialmente cuando es un país tan diferente, con otro idioma, otra cultura, donde uno no conoce a nadie. Es prácticamente empezar de ceros, o por lo menos para mí así lo fue. Tuve la fortuna de llegar a una ciudad en donde la música juega un papel muy importante, en Austin es impresionante la cantidad de músicos no sólo de Estados Unidos sino de muchas partes del mundo que uno se encuentra. Hay música en vivo en todas partes, todos los días y para todos los gustos. Eso como que me dio mucho empuje para decidir finalmente dedicarme a la música de lleno, algo que hacía mucho tiempo tenía ganas de hacer pero que en Colombia me resultaba tan complicado no sólo por la precariedad general de la escena musical en Colombia sino porque tenía muchos compromisos laborales con mi profesión inicial y me resultaba difícil romper con todo y empezar de ceros. Aquí finalmente se dio la posibilidad de hacerlo y lanzarme al agua. Así que decidí entrar a estudiar producción musical, performance y management en un programa acá y ponerme a cantar. Eso es lo que he estado haciendo básicamente estos años, ya finalmente el año pasado me gradué y ahora estoy dedicada a la música en diferentes ámbitos. No es fácil, pero por ahora estoy aprendiendo, explorando y disfrutando la experiencia».

Pero todo no es simple satisfacción, con Nova Orbis así como han madurado estilística y sonoramente, el proceso de descentralización ha afectado otras circunstancias, «pienso que sí, es decir, lo que estamos haciendo ahora con Nova Orbis hace parte de nuestro propio proceso de crecimiento como músicos y como banda, hemos pasado por momentos de crisis porque no es fácil seguir tocando y haciendo música cuando varios de los integrantes nos encontramos fuera del país, pero a fin de cuentas eso ha enriquecido el trabajo, hemos finalmente encontrado métodos para seguir produciendo y felices de que estamos después de tantos años finalmente listos para sacar nuestro nuevo material en los próximos meses. Creo que el sonido fundamental de la banda sigue siendo el mismo, sólo que obviamente ha evolucionado con el tiempo, vamos a ver cómo recibe el público el nuevo EP». Aquí la reseña del Aurora (2017).

Su música cambió y aunque exactamente ignoro el estilo particular de su trabajo en solitario tanto Marea Lunar (2013) como La botánica de los sueños (2018) contiene elementos de la World Music con exploraciones que se sitúan en lo etéreo, la electrónica triphoppera y, por supuesto, el rock. Acercamientos estilísticos que impregnaron también el Aurora (2017) de Nova Orbis. Ana menciona que «el programa que estudié me dio nuevas herramientas para explorar el ámbito de la producción, programación y síntesis y eso como que me abrió la mente a otro panorama grandísimo, el de explorar de manera más personal el área de composición y producción, así que me decidí a trabajar también en mi proyecto solista muy enfocado a la experimentación de sonidos con esas nuevas herramientas que he ido aprendiendo. Con este proyecto, por ejemplo, aún hay que guerreármela más porque es una cosa más bien experimental y un proyecto en solitario, eso significa que toda la gestión de todo me toca a mí sola, conseguir músicos, lugares, etc. Y pues ahí voy en esa lucha». En ese sentido, consolidar grabaciones con Nova Orbis también ha sido en palabras de Ana, «definitivamente ha sido más complicado porque ahora no sólo tenemos que lidiar con los tiempos personales de cada uno sino con las distancias. El trabajo en remoto es complicado, nos ha tomado muchos años, aunque sacamos dos sencillos después de Imago en el 2009, no hemos podido tener un material más completo hasta ahora que ya finalmente lo logramos.».

Para concluir esta charla, finalizó con la pregunta, ¿alguna otra situación, anécdota u otra experiencia para nombrar acerca de ser una música metalera colombiana fuera del país? Ana responde de manera amplia, «creo que el estar en otro país le da a uno una visión diferente de la escena local, ve uno las cosas buenas y las cosas que hay que mejorar y además tiene uno un punto de comparación con la escena metalera en otros lugares, lo que en lo personal me ha hecho pensar que a fin de cuentas por ser un género en donde la mayoría de las bandas son independientes, las necesidades y las luchas terminan siendo las mismas. Pero de igual manera se da uno cuenta que el mundo no es tan grande e imposible de explorar como uno se imagina y que hay formas especialmente ahora en esta era digital de encontrar su público y dar a conocer su música. Lo más importante es seguir en la lucha y en el proceso creativo».

Agradecemos el tiempo de Ana para responder esta entrevista. Esperemos pronto volver a escuchar en vivo a Nova Orbis en Colombia y con una nueva placa en la misma línea de Aurora (2017). Escucha el Aurora (2017) de Nova Orbis, aquí:

Escucha el trabajo en solitario La botánica de los sueños (2018) de Ana Barajas aquí:

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