Metal en Rock Al Parque ¿Para qué?

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Por: Dr Jeckyll y el Sr Hyde.

Se convirtió en una costumbre todos los años por esta época leer diatribas sobre Rock Al Parque, el famoso festival gratuito más grande de Latinoamérica, sin embargo y desafortunadamente nada pasa y aquello que ha sido herramienta de propaganda para todas las administraciones, una muestra de diversidad y de extrema convivencia, usando uno de sus slogan, año tras año se aleja cada vez más de su finalidad o por lo menos del fin que debería tener una iniciativa gubernamental como esta, que ha terminado generando más problemas que espacios para los artistas locales.

Y si, este es simplemente un reclamo más, pero esta vez enmarcado en situaciones sin precedentes y a todas luces vergonzosas para un estilo musical que se ha preciado de su carácter rebelde e insurrecto desde el momento mismo de su creación, ver como un empresario termina siendo un censor político del festival y que la administración no haga caso omiso al reclamo deja a Rock Al Parque en el peor de los mundos.

Pero ya se ha escrito mucho sobre el particular y esta perorata –opinaran aquellos que hacen más caso al oportunista de turno que a lo que grita y necesita una escena en construcción- quiere mostrar una disyuntiva que año tras año se hace más clara: El festival es simplemente divertimento rockero para mostrar la apertura cultural del distrito o es la oportunidad para mostrar y jalonar el trabajo de los artistas rockeros y otros no tan rockeros de la ciudad que igual tienen y deben tener cabida en el festival.

Si su opción va por el primer camino lo mejor que podemos hacer es esperar el cartel internacional y llegar a las 8PM para ver la banda de cierre, pero si toma la segunda opción acompáñenos para montar un debate necesario para un festival que se pierde versión tras versión.

Nuestro tema es el metal, por lo tanto nos enfocaremos solo en el primer día del festival, igual es simplemente un síntoma de un mal mayor. Resulta paradójico leer y escuchar los lambetazos de los responsables del festival con el público metalero, en su peor momento de convocatoria el festival lo salvo el primer día del festival, es decir, el día del metal, sin embargo esos mismos que salvaron su pellejo con la horda negra o el público más radical o cualquier otro eufemismo vacío le gritan año tras año en la cara al metal bogotano que no existe!

Nos explicamos y solo tendremos en cuenta los dos últimos años por razones de espacio. El año 2016 se presentaron 19 bandas el día 2 de julio en los tres escenarios dispuestos, de estas, 4 bandas fueron internacionales, 6 bandas nacionales invitadas, 4 bandas de los festivales locales y 5 bandas por convocatoria distrital, si leyó bien querido lector, 5 bandas que se sacrificaron trabajando durante años, que han grabado con sus propios recursos, que llenaron formularios sin equivocarse, que llenan los requerimientos del festival y tuvieron la suerte del filtro de jurados que en muchos casos les falta la experiencia necesaria.

De 358 bandas que se presentaron habían por lo menos 70 bandas de metal, de las cuales 43 bandas pasaron a audición siendo 10 del género que nos ocupa, en resumen al festival no le sirven más de 65 bandas y prefiere llenar la parrilla con bandas invitadas y con bandas que no tuvieron ningún tipo de filtros y en la mayoría de los casos obedecen más a los intereses de quienes lideran los festivales locales.

Para este año se presentaron 312 bandas de las cuales se inscribieron alrededor de 65 bandas de metal, de las cuales pasaron a audición 32 bandas (increíble sorpresa cuando el año pasado habían sido 43 y este año ya no se tuvo en cuenta las bandas de los festivales locales), siendo solamente 8 de metal de las cuales pasaron 7 bandas para tocar en el festival.

No sabemos aún la programación final, pero de nuevo veremos la parrilla llena de artistas invitados y solo 7 bandas de la entraña de la escena local. Pese a esto seguimos viendo carteles de conciertos en bares todo el tiempo, los festivales locales, pese a todos sus problemas se mantienen y cada día se forman más bandas en la ciudad. ¿Qué no le sirve a idartes?

Para finalizar nuestro aporte a un debate que le faltan aún muchos elementos y que esperamos que con la publicación de este artículo se sumen informaciones claras frente a actores, intereses y procesos, queremos hablar sobre el espacio que se conformó como “mesa de metal”, desde hace años en Bogotá se han creado diversos espacios de participación para múltiples sectores, en muchos casos la experiencia ha sido exitosa llevando voces que antes no habían sido tenidas en cuenta por las administraciones distritales, desafortunadamente en el caso que nos ocupa el espacio de participación no ha sabido llevar en alto la bandera del sector que se supone representan, es decir, parece que su interés fundamental se concentró en sus propios fines y en los cupos que les brindo el festival hasta el año pasado, dejando de lado una situación que nos excluye como escena. En este orden de ideas nos llegan a la cabeza dos preguntas fundamentales. ¿Por qué la mesa solo la conforman los festivales locales? No hay espacio para un representante de las bandas, para los medios de comunicación, para los empresarios, bares y demás personas interesadas en el género y por último ¿Por qué la mesa no levanta la voz frente a la monumental ninguneada que le pega el festival año tras año a la escena local?.

El debate sigue abierto, esperamos crezca y logremos defender un espacio que pertenece a la música y no a los carroñeros del erario público.

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