¡¡ESTO ES GUERRA!! #ElProfeDelMetal

Por: Alejandro “El Profe” Bohórquez #ElProfeDelMetal

Un saludo metalero. En estos días fui invitado a asistir en calidad de público al Maldito Metal Colombiano Fest el próximo cinco de mayo, el cual promete ser un evento de no perderse. Dejando el publirreportaje a un lado, en mi papel como académico del Heavy Metal me es llamativo el título del álbum que se lanza en dicho evento por la banda Orgullo Nativo: “Entre el Campo de Batalla”, título que por demás es consecuente con el resto de su producción fonográfica cuya temática central es la guerra, específicamente el conflicto interno que ha vivido Colombia en las últimas décadas. Por mi parte, habiendo hecho estudios en temas afines a los Estudios de Guerra y Ciencias Militares, me resulta fascinante el vínculo entre guerra y Música Extrema, siendo ejemplo de esto el caso mencionado.

Ya sea por fascinación, exposición, denuncia, protesta, o incluso glorificación, la guerra ha sido una de las temáticas más relevantes y significativas dentro del Heavy Metal y sus géneros afines o cercanos ¿Cómo pasar por alto la impactante “War Pigs” de Black Sabbath en la que se equipara la Guerra de Vietnam que tenía lugar en ese entonces, con el ascenso del Demonio en la tierra? De paso sea dicho, una de las causas que argumentan varios autores acerca del surgimiento de la Música Extrema durante la década de 1980 es el miedo a una guerra nuclear en ciernes, dados los acalorados discursos de los líderes mundiales del momento, llevando a una suerte de escapismo ante ese futuro tan aciago. Décadas luego, en la actualidad, siendo otro el tipo de amenazas las que dominan la agenda mundial, la guerra continúa siendo actor importante en la temática metalera.

En este instante, vuelvo a hacer referencia a algo que ya había comentado en columnas anteriores pero que en esta ocasión es pertinente ahondar para entender mejor ese vínculo entre el Metal y la guerra. Si bien el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett fue en su momento uno de esos “padres preocupados” que abordó el tema del Heavy Metal desde una perspectiva un tanto desdeñosa, es de rescatar que en su estudio señala que aquellos fans atraídos hacia este género musical encuentran en éste una experiencia “cercana a la guerra”, en la cual pueden satisfacer su necesidad de adrenalina sin tener que enfrentarse directamente a los horrores que trae consigo un encuentro bélico. Esto es consecuente con otros estudios, como aquellos realizados por Rentfrow, Goldberg & Levitin, quienes clasifican este género musical y sus asociados en la categoría Intenso-Rebelde, que en efecto es a la que gravitan las personas a las que nos gustan las emociones fuertes.

Por otra parte, no es de sorprender que un género cuya forma de transgresión es abrazar todo lo que la sociedad rechaza, todo lo abyecto, vea en un hecho social como la guerra una fuente inagotable de recursos líricos y estéticos, quizás con la misma posición ambigua con la que la sociedad la confronta. Agregado a esto, la cercanía que tiene la Música Extrema con los conceptos de terror y horror explica de cerca el vínculo guerra-metal, en especial con el segundo, si se entiende éste como aquello que se logra percibir pero no procesar racionalmente del todo, causando en el individuo un sentimiento de revulsión ¿Qué efectos suelen estar asociados a las imágenes y los relatos de guerra? Hasta el día de hoy todavía se mantienen las preguntas en el acontecer diario y en el mundo académico, de qué tanto se puede ganar en realidad con la violencia organizada y sistemática de una guerra, y toda la muerte y destrucción que conlleva. Insisto, es apenas material propicio para la Música Extrema.

Como lo mencioné más arriba, este vínculo ha existido desde los mismos inicios del Metal y podemos encontrar dentro de éste muchas variaciones sobre el tema: la exposición gráfica de los horrores bélicos a cargo de varias bandas de Thrash Metal y Death Metal, como Slayer, Bolt Thrower o Sodom; la denuncia ante la inutilidad de la guerra como medio sociopolítico y como generadora de desigualdades sociales, que es prevalente dentro de los géneros más cercanos al Punk como el Crossover Thrash o el Grindcore, pero no es exclusivo a éstos como lo atestiguan muchas de nuestras bandas locales (por supuesto, la cercanía a un conflicto bélico es importante); o la aproximación desde la historia de la guerra que hacen bandas como Sabaton o Skyforger. Y esto no quiere decir que estas tres categorías sean mutuamente exclusivas, temas como “The Trooper” o “Run to the Hills” de Iron Maiden dan buena cuenta de cómo las tres se pueden presentar al mismo tiempo.

Pero nada puede ser más diciente de esta relación entre guerra y Heavy Metal, que un subgénero proveniente del Black Metal, y que cuento en mi Top 5 de subgéneros extremos, como lo es el War Metal, también conocido como War Black Metal o Bestial Black Metal. Definido de manera sencilla como un retorno al primitivismo del Black anterior a la consolidación noruega (recordemos la canción “War” de Bathory, por ejemplo), pero haciendo un mayor énfasis a la brutalidad añadiendo toques de Death Metal y Grindcore. Aunque no toda su temática gira en torno a la guerra, al parecer el término fue acuñado por la banda brasileña Holocausto, cuyo nombre, imagen y títulos de canciones traen consigo contenidos bélicos. De todos modos, dentro de las bandas contenidas dentro de este subgénero se encuentran las australianas Bestial Warlust y Sadistik Exekution en el que por lo menos sus nombres hacen alusión a la guerra o la violencia a gran escala.

Además de esto, trayendo nuevamente uno de mis varios intereses académicos, no puedo dejar de lado cierta similitud, o de pronto una suerte de metáfora, que me ha ayudado a vincular los Estudios en Música Metal y los Estudios en Estrategia. Partiendo del origen común en el Hard Rock de la psicodelia sesentera, el Heavy Metal vendría a representar el nivel estratégico, el arte de la guerra, dado su maximalismo y su grandiosidad; por su parte, el Punk sería el nivel táctico, el arte de la batalla, con su inmediatez y energía primal. Así las cosas, el Metal Extremo es el nivel operacional, el arte de la campaña, aquel que tiende puentes entre la grandiosidad estratégica y la descarga de la táctica, y al igual que el nivel operacional, el Metal Extremo se encarga de articular lo mejor de los otros dos niveles

Por un momento pensemos, los altos volúmenes, los sonidos distorsionados, el mosh, el cabeceo intenso, la adrenalina entre bandas y espectadores… para el no entendido un concierto de Metal puede asemejarse bastante a una escena de una de las mejores películas de guerra (de por sí, otro género cinematográfico predilecto). Por fortuna, la violencia la mayor de las veces es simbólica, y cada vez más se mantiene el acuerdo tácito entre metaleros que la representación bélica que se da en nuestros conciertos es una forma de hacer catarsis colectiva, sin realmente querer agredir a nuestros compañeros en armas. Por eso me despido diciéndoles: nos vemos en el campo de batalla.
¡Cuernos arriba!

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