CARTA A UNA MAESTRA


Por: Alejandro “El Profe” Bohórquez
#ElProfeDelMetal

Un saludo metalero. Puede ser curioso que en un entorno artístico-social que gira en torno a temas macabros, a lo oculto y oscuro, a la rudeza física y sonora, cuando alguien dentro de él, o por lo menos allegado, muere llegue a impactar tan duro. Pero baste recordar la fuerte influencia del romanticismo decimonónico en la música extrema, donde la individualidad y las emociones son celebradas, y la catarsis que esta música nos brinda a sus fans. El fin de semana en el que se veía la final mundialista, Andrea Durán “Lela”, amiga muy cercana y colaboradora de los Estudios en Música Metal – Colombia, dejó el mundo de los vivos causando un hondo impacto en todos los que la conocimos, en especial a su querido profesor. Por eso, en esta columna seguiremos aprendiendo sobre nuestro amado género alrededor de esta gran mujer, porque algo que era genial de ella es que como buena maestra le encantaba aprender nuevas cosas y conectar ideas.

Lela era el tipo de persona que tenía un interés genuino por las cosas y la gente, si algo captaba su atención se metía de lleno hasta conocer su último detalle, y procuraba conocer los intereses de su interlocutor para poder tener una conversación interesante. En más de una ocasión, sin siquiera solicitárselo, podía conseguir documentales de Punk y Metal para que pudiéramos verlos y analizarlos; e incluso demostró toda la paciencia del mundo en aquellos que no resultaban interesantes, o ver conciertos completos de bandas que de otro modo le podían parecer atronadoras. Pero no se quedaba solo en acompañar, podía buscar referencias desde otras artes y aportar nuevas visiones para poder entender mejor lo que estábamos viendo, muchas ideas que rebotaron en ella fueron luego utilizadas en varias de mis clases, incluida por supuesto Geopolítica Urbana & Música Extrema.

En este sentido, Lela me recuerda ese afán de distinción que tiene la Música Extrema al absorber de varias fuentes y corrientes artísticas para su inspiración y mantenimiento: películas de horror, cómics, arte pictórico, literatura, etc… de todos compartimos al menos una muestra. De la misma manera, el tomar de tantas influencias no significa que se diera un revoltijo sin pie sin cabeza de varias cosas, por el contrario, hemos visto en la Música Extrema cómo todos esos influjos han servido para que tenga una voz propia y única, y cumpla ese ideal romántico de individualización. Eso era hablar con Lela. Ella tenía una fina telaraña tejida de varias ideas que sumadas constituían que desde una perspectiva macroscópica era algo digno de verse, logrando hilar desde las no siempre evidentes tendencias subyacentes de todos estos elementos.

Lógicamente, todo este trasegar en campos abstractos y mundos de fantasía puede parecer una suerte de escapismo frente a la realidad, que suele ser criticado por no resolver realmente las situaciones presentes, o quizás sea algo superfluo sin mayor importancia. No obstante, la Música Extrema no se dejó engañar por falacias anteriores de cambiar el mundo a pura voluntad, o de crear falsas utopías, por el contrario, nos da a sus seguidores un espacio de respiro ante tanta monotonía, e incluso nos hace sentir más poderosos que cualquier sesgo político o cargo importante, insólitamente reflejando ese “mundo real” a través de esta lente. De este modo, con su curiosa y atractiva combinación de fineza y locura que se podía contemplar a gran distancia, Lela lograba hacer que uno se sintiera poderoso al escuchar de manera cariñosa la realidad presentada y luego filtrarla en su red de ideas, demostrando que hay opciones frente a un mundo lineal, gris y aburrido. Cuando yo la reconocía por esto, devolvía una dulce sonrisa diciendo “I told you, I’m one of a kind”.

Además, algo que es muy importante para nosotros como lo son las influencias y el reconocimiento a los grandes nombres que han aportado al desarrollo de nuestra música, algo similar me pasa con Lela. Durante mi adolescencia, dentro de uno de mis muchos grupos de amigos se rotaba mucha música, en específico Industrial Metal y bandas independientes experimentales, y todo esto era en buena medida a causa de la hermana mayor de uno de nosotros que vivía fuera, una mujer maravillosa a la que le decían Lela pero que yo no pude conocer. Exactamente veinte años después, ya como profesor universitario, me contacta una profesora del departamento de inglés para trabajar un tema de cómics quien resultó ser la aclamada Lela, y desde que nos reconocimos mutuamente revisamos toda esa discografía y mucha más, resignificándola y pudiendo ser de ese grupo de amigos que te adoraba el que estuvo más cerca a ti en tus últimos años.

Con todo esto solo me queda decir: menos mal existen el Death Metal y el Grindcore que dan forma sonora a la rabia, porque es mucha la que tengo de no poder hablar contigo una última vez y darte un último abrazo. Menos mal existe Black Metal que le canta al vacío, porque el que dejaste es muy grande. Pero ante todo, menos mal tuve la fortuna de conocerte y de compartir contigo en muchos espacios y tiempos que trascendieron las dimensiones existentes, y de poder valorar todo lo que me enseñaste y apoyaste. Lo que entiendo aquí es que ahora me corresponde continuar la labor de mostrar nuevas visiones a un mundo que persiste en ser banal y gris.

Chao Lela, te extrañaré siempre

¡Cuernos arriba!

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